martes, 4 de octubre de 2011

Sopla viento sur y es primavera


Pasó el invierno, llegó la primavera y sin embargo octubre arrancó con este viento del sur que sigue convocando a encender los leños y amucharse alrededor de los fogones, aunque sea con la imaginación.

Cambiamos de estación, pero no de viento. No es poca cosa.

He aquí una primera afirmación, metafórica y poética si usted quiere, para entender por dónde andamos caminando en esta etapa.

Y hablando del sur, la Presidenta dijo ayer desde la Patagonia: "Le pido a todos los argentinos, a todos los sectores, trabajadores, científicos, docentes, que hagamos un gran esfuerzo para seguir articulando y profundizando un modelo económico y político que está firme y parado en un mundo que se derrumba".

O sea.

El mundo está cambiando aceleradamente su pulsión de vida.

Cambiaron los paradigmas que regían en un sistema interconectado y dominado por el neoliberalismo a escala universal.

Cambió el eje de rotación de aquella hegemonía unipolar y omnipresente que ejercía aquel poderoso imperio que tenía su capital, en sus varias acepciones, en los Estados Unidos.

Cambió la correlación de fuerzas en América Latina y ya no son las dictaduras ni las democracias de derecha las que prevalecen.

Cambió nuestra mirada sobre el horizonte de los argentinos. Recuperamos el orgullo nacional y la esperanza ya no anda escondida en los rincones sino que se muestra bulliciosa en las calles del pueblo.

Pero hay un mundo que se derrumba, afirmó Cristina. Y de eso tenemos que hablar.

Porque de nada valdrá este esfuerzo del gobierno por sostener la producción, el trabajo, el consumo, la inversión educativa más importante en la historia, el salario más alto de Latinoamérica, la Asignación Universal por Hijo y tantas medidas más, sino se involucran todos los hombres y mujeres decididos a consolidar y profundizar el rumbo.

Este es el momento de hacerlo. No hay tiempo ni energía que perder. Nos necesitamos todos para avisarnos, al menos, de qué lado caerán las piedras del derrumbe mundial.

Este pueblo lleva tejiendo 8 años y medio un telar que nos cobije para siempre en un nuevo país. Lo hace bordando, sabia y pacientemente, los cambios institucionales y los cambios culturales que aún nos debemos. Y ese tejido no se hace por decreto ni por normativa reglamentaria.

Lo hacemos entre todos o no se hace. Ese es el desafío. Impedir que haya una fuga de corazones, como dice Cecilia.

Hoy habla la Presidenta presentando en Santa Fe el Plan Industrial.

Se busca crear un millón y medio de puestos de trabajo con un 28 % de aumento en la inversión industrial y una sustitución de importaciones equivalente al 45% de lo que el país importa actualmente.

De eso se trata la esperanza.

El Argentino, martes 4 de octubre de 2011

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