martes, 7 de junio de 2011

El digno oficio del periodista

Hoy, 7 de Junio, es el Día del Periodista, en homenaje al primer número del diario fundado por Mariano Moreno, “La Gazeta de Buenos Aires”.
La Primera Junta tardó apenas dos semanas para crear un diario que informara al pueblo por qué caminos andaba la Revolución.
Belgrano, Castelli, el propio Moreno le agregaban horas a esos días febriles cuando nacía la Patria, para escribir “La Gazeta” a la luz de un candil.
En esa luminosidad revolucionaria y patriota está el origen del periodismo argentino.
Por eso no cometeremos el pecado, “políticamente correcto”, de saludar a todos por igual.
Disculpen la imprudencia. Pero no hay borrón y cuenta nueva en este día para los escribas y lenguaraces del monopolio mediático que mienten descaradamente en defensa del poder económico, agraviando y ofendiendo aquel origen tan noble.
Además, el afecto y el respeto no son para cualquiera.
Nos costó tanto reparar la memoria y la verdad en este país que no siempre fue para todos.
Nos costó tanto demostrar que ni cinco ni diez ni mil tapas de Clarín podrán echar a nadie del poder popular que dan los votos.
Nos costó tanto volver a creer que hay futuro después que asesinaran a José Luis Cabezas, que uno tiene el mínimo derecho de honrar a aquellos que en todo tiempo y lugar se jugaron y se juegan la vida por ser la voz de los que no tienen voz, contando la verdad, sencillamente.
¡Salud entonces, a todas y todos los periodistas que honran el oficio en defensa de la verdad!
No son pocos. Están en la tele, en la radio, en los diarios, en las revistas…y en la calle codo a codo, somos muchos más que dos.
Decía Rodolfo Walsh, el hombre que hizo del oficio de escribir, una forma de vida y compromiso con su pueblo: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengamos historia, no tengamos doctrina, no tengamos héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como una propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.
El mejor homenaje a Walsh y a todos los que pelearon ayer y pelean hoy por la verdad, es este proyecto de país inclusivo que está en marcha.
La historia ya no es una propiedad privada contada por Ernestina Herrera de Noble, Magnetto o Bartolomé Mitre y sus plumas mercenarias.
Identificarlos ante el pueblo como la vergüenza y la desvergüenza del periodismo, también es una forma de celebrar el día.
Tener historia, tener doctrina, tener memoria de victorias y derrotas, es una linda manera de homenajear a Walsh y a quien se sienta su discípulo en este digno oficio.



El Argentino, martes 7 de junio de 2011

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