miércoles, 10 de noviembre de 2010

La última vuelta de Martín Fierro



Hoy celebramos el Día de la Tradición en homenaje a José Hernández, autor de nuestro libro nacional insignia: el "Martín Fierro", nacido el 10 de Noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón.
Además de escritor, Hernández fue poeta, periodista, soldado, taquígrafo, comerciante y un brillante político y legislador, respetado y valorado por su coherencia y su lealtad a la causa federal.
Es interesante recorrer su vida para descubrir que una buena parte de la historia argentina lo tuvo como protagonista.
Peleó junto a los federales de López Jordán, se opuso a la guerra genocida contra el Paraguay y escribió en el diario "El Argentino" de la ciudad de Paraná, en Entre Ríos.
En 1872 se publicó la primera parte de su obra mayor y en 1879 la segunda, llamada "La vuelta de Martín Fierro".
En estos tiempos donde la obstinada memoria se impone ante los cultores del olvido, es necesario recuperar su nombre y recordar que aquel primer "Martín Fierro" no fue un libro guardado en lujosas bibliotecas de los barrios pudientes, sino un arma contra el desprecio, que fluía solidariamente, de mano en mano entre el gauchaje y los habitantes de las orillas de aquel país de exclusiones de fines del siglo 19.
Nuestro libro nacional es un grito de denuncia universal.
Es un poema de la rebeldía contra las injusticias y contra los injustos.
Curtidos en esos caminos, andan hoy sus herederos. Pero esta vez, sin dar un paso atrás, pegando la vuelta para liberar la palabra y seguir cantando con aquel Gaucho:
"Aquí me pongo a cantar al compás de la viguela; que el hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela…
Que no se trabe mi lengua ni me falte la palabra, el cantar mi gloria labra y poniéndome a cantar, cantando me han de encontrar, aunque la tierra se abra"
Ayer, los que resistieron digna y frontalmente al neoliberalismo de los años noventa, los que forjaron sus organizaciones desde el llano para seguir con las banderas en alto, los que se identificaron después con Néstor Kirchner cuando irrumpió en la historia, montaron sus carpas militantes frente al Congreso de la Nación para juntar fuerzas en un momento donde el dolor se niega a irse, después de haber llorado tanta ausencia.
Sucede muy de vez en cuando en la historia de los pueblos y hay que resaltarlo: el pueblo se unió ante un gran dolor, pero también ante una gran esperanza.
Con la desaparición física de Néstor, las organizaciones sociales, políticas y sindicales identificadas con la defensa irrestricta del proyecto nacional y popular, lejos de atomizarse, salieron rápidamente a buscar la unidad posible y necesaria para seguir andando.
Cada sector lo hace a su modo y tal como lo siente.
Es un homenaje a Kirchner el que hacen con esa búsqueda los hombres y las mujeres que ayer se entreveraron con los ciudadanos de a pie que se acercaban para testimoniar su anhelo de participación como miles y miles lo vienen haciendo desde aquel triste 27 de Octubre.
La solvencia del proyecto gobernante, guste o no guste, se reafirma en estos días con estos datos de la realidad y con otro dato certero: el país y el gobierno siguen su marcha mientras la Presidenta viajó a Corea del Sur para participar del G 20 representando, además de nuestro país, a los países de la región y a todos aquellos que integran el denominado Grupo de 77 países que Cristina preside.
En esta cumbre se debatirá sobre dos modelos de sociedad posible: la dirigida y manipulada por los mercados financieros engordados por el neoliberalismo y la sociedad que privilegia al trabajo, a la producción y a más y mejor Estado para todos.
Hace tiempo que la Argentina viene construyendo junto a otras naciones llamadas emergentes, un modelo inclusivo en lo social y productivo en lo económico.
Seguramente nada se resolverá de una sola vez y para siempre. Todo es parte de un proceso histórico.
Pero lo bueno ahora, es que sabemos bien de qué lado del mundo estamos.
Y no es poca cosa.

No hay comentarios: