miércoles, 21 de abril de 2010

EL RÍO DE LOS PÁJAROS

El Tribunal de La Haya, máximo organismo de Naciones Unidas, falló finalmente ayer sobre la controversia suscitada a partir del momento que el Uruguay autorizara, sin consultar ni consensuar con la Argentina, la instalación de la pastera “Botnia”.

Los jueces internacionales sancionaron al país vecino por violar el Tratado del Río Uruguay, reafirmando que de aquí en más la soberanía sobre el preciado recurso natural deberá ser compartida entre ambos países y no se podrá construir unilateralmente sobre el río sin previa consulta y consenso.

Sin embargo, nada dispone sobre la relocalización de la planta fabril por no considerar pertinentes los reclamos argentinos sobre el tema contaminación.

¿Es una derrota o un empate como interpretan algunos medios?

Creemos que ni una cosa ni la otra.

Lo decimos comprendiendo el sabor amargo del gobernador de Entre Ríos y de los asambleístas de Gualeguaychú que pretendían, legítimamente, que “Botnia” fuese denunciada categóricamente como contaminante y en consecuencia se determine que no siga funcionando allí. Mucho más, a partir de un fallo que le da la razón a la Argentina en la demanda sustancial sobre el no cumplimiento del Tratado firmado en 1975.

Perdimos la batalla táctica de Botnia y ganamos la batalla estratégica del futuro, asegurando el consenso y la unidad entre las dos orillas. Sería la síntesis.

El fallo del Tribunal de Naciones Unidas es inapelable. Ambos países lo deberán cumplir.

Si la planta ganó un respiro para seguir produciendo, los gobernantes uruguayos en cambio, sabrán que nunca más podrán permitir a su libre antojo y albedrío la construcción de ningún emprendimiento fabril sobre el río.

Deberán consultar con la Argentina, cumpliendo estrictamente con el Tratado entre ambos países. Este es el triunfo del planteo argentino.

Se trata en definitiva de resguardar el río común al que Aníbal Sampayo llamara el “Río de los pájaros”. ¿Se acuerda?

“El Uruguay no es un río, es un cielo azul que viaja

pintor de nubes ; camino con sabor a mieles ruanas.

Los amores de la costa son amores sin destino

camalotes de esperanzas que se va llevando el río.

Chua...chua...chua, ja...ja…ja, no cantes mas torcacita que llora sangre el ceibal”.

Si viviera, no sería difícil imaginar a Sampayo compartiendo este tiempo de su paisito con su viejo compañero de militancia, el Pepe Mujica, convertido por el voto popular, en el nuevo Presidente.

Es más difícil desentrañar las sensaciones contradictorias que por estas horas asaltan los sueños de argentinos y uruguayos en ambas márgenes del río.

¿Quién ganó? ¿Quién perdió? No es tan simple la respuesta. Mucho menos, cuando se trata de una controversia entre países vecinos y hermanados por una historia común.

Preferimos creer que ganó la sensatez y la región, que en adelante habrá que controlar, remediar y enmendar, juntos, lo que se hizo mal en este emprendimiento unilateral; pero por sobre todo, habrá que aprender a ubicar este conflicto en el marco de la férrea unidad que hoy baña las costas de toda América Latina.

Hay que apostar al entendimiento y la integración entre los pueblos, respetando la soberanía y la diversidad, pero también los compromisos asumidos por sus gobiernos.

Toda situación conflictiva pone a prueba el amor.

Y este Bicentenario americano nos encuentra en plena época de amor continental. Ese es el cuadro que debe enmarcar las relaciones fraternas entre Uruguay y Argentina. Si se lo abstrae de ahí, erróneamente, ninguna controversia tendrá un buen fin.

En su discurso ante la Asamblea Nacional de Venezuela, Cristina sentó las coordenadas de los nuevos vientos que hoy soplan en América latina. En uno de sus pasajes manifestó:

“La batalla por los recursos naturales, la batalla por el agua, la batalla por la defensa de nuestros recursos, tal vez sea una de las claves que debamos entender en el siglo XXI”

A esas batallas, Argentina, Uruguay, toda América del Sur, deberán marchar siempre unidas, nunca separadas.



Jorge Giles. El Argentino, 21 de abril de 2010
http://www.elargentino.com/nota-87397-El-rio-de-los-pajaros.html

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